las tics en la educación
Los seres vivos siempre han necesitado comunicarse y
los humanos han desarrollado y perfeccionado las formas de hacerlo. Inventaron el lenguaje,
aprendieron a escribirlo, lograron la forma de reproducir lo escrito,
aprendieron a fijar las imágenes y
a darles movimiento,
crearon música para
celebrar sus fiestas y funerales (Isasa, 2001).Y todos estos procesos los
han desarrollado aún más, a partir de la década de los 80 del siglo XX con la
aparición y auge de la computación.
En la actualidad el vertiginoso avance de la
tecnología de la informática y las comunicaciones (TIC)
y su influencia en todas las esferas de la sociedad ha permitido no solo el
incremento en los resultados de la ciencia,
la producción y
los servicios sino
que también se refleja en la forma de actuar y pensar de los individuos, donde
lo logrado hasta hoy era catalogado como inalcanzable, utópico y, a veces,
imposible imaginarlo.
La evolución de
la ciencia,
la cultura y
la sociedad combina forzosamente el respeto y
la asunción de la tradición con la práctica y apuesta por la innovación.
Y el punto de equilibrio está
en la innovación desde la tradición, en buscar una nueva universidad sin
despreciar las formas y métodos convencionales.
Muchas veces oímos en nuestras universidades rechazar
los avances tecnológicos argumentando defender el humanismo,
sin caer en que si hay alguna cosa intrínsecamente humana, esta es la
tecnología, ya que es la manifestación más profunda de nuestra inconformidad
con las cosas tal como son. La tecnología nos sirve para estructurar el mundo y
explicarnos el porqué de las cosas, y este proceso constituye la actividad más
antigua, que ha ocupado más tiempo a
los humanos. No solamente las técnicas son imaginadas, fabricadas y
reinterpretadas por el hombre,
sino que el uso intensivo de las herramientas constituye
la humanidad como tal (conjuntamente con el lenguaje y
las instituciones sociales
complejas. Así pues cualquier proyecto que
implique utilización de las TIC, para cambios metodológicos, formación de los
profesores universitarios, mejoramiento de la enseñanza y el
aprendizaje, etc. constituye una innovación. En este sentido,
creemos que aquellas universidades que no contemplen cambios radicales en
relación a los medios didácticos
y a los sistemas de distribución de
la enseñanza pueden quedar fuera de la corriente innovadora que lleva a las
nuevas instituciones universitarias del futuro.